Primer plano de un caballo escuela comiendo una fruta fresca de manos de un cuidador en el Fundo Talanquén, Colina, durante junio de 2024.

Caprichos en el Pesebre: Los Aristocráticos Gustos y Pecados Culinares en Talanquén

Queridos e incurables lectores de este boletín digital, mientras el crudo invierno de este mes de junio de 2024 envuelve los terrenos de Colina, este autor se ha visto en la imperiosa necesidad de apartar la vista de los grandes Centros Ecuestres para posarla sobre las caballerizas mas simples. Y es que, si pensaban que las exigencias y los modales refinados eran propiedad exclusiva de la alta sociedad humana, se sorprenderán al descubrir que los verdaderos monarcas del Fundo Talanquén —nuestros nobles caballos escuela— poseen paladares dignos de la realeza más caprichosa. En los corrillos del picadero se rumorea que no hay dos iguales a la hora de recibir un tributo en forma de golosina, desatando una auténtica corte de preferencias que bien merece ser revelada.

Cualquiera pensaría, desde la más llana ignorancia, que a todo equino le basta una manzana para caer rendido de agradecimiento. ¡Qué soberana ridiculez! En los establos de la fundación, la manzana es un asunto de alta política: algunos exigen con altanería la dulzura de la manzana roja, ignorando con desdén la acidez de la verde, mientras que otros hacen exactamente lo contrario. Los hay más excéntricos aún: mientras un selecto grupo desprecia olímpicamente una fresca hoja de lechuga, otros estiran el cuello entusiasmados por la exótica dulzura de una frutilla madura o la textura pastosa de un plátano. Pero si hay un secreto a voces que une a casi toda nuestra distinguida manada, es su secreta devoción por el pan crujiente; un crujido celestial que los hace relinchar de pura delicia y perder, aunque sea por un segundo, su imperturbable compostura aristocrática.

Sin embargo, la gran moraleja que este autor extrae de tales banquetes es que detrás de cada capricho hay una línea delgada que separa el mimo del peligro. No todo lo que brilla en el huerto es apto para sus regios estómagos. Existen alimentos prohibidos en la alta cocina equina —como el chocolate, el césped recién cortado con cortadora, las papas o cualquier verdura de la familia de las coles— que jamás deben cruzar sus labios, pues su delicado sistema digestivo carece de la capacidad para procesarlos, provocando cólicos que bien podrían empañar la temporada entera. El respeto y el amor incondicional también se demuestran conociendo los límites de sus apetitos.

Así, mientras observamos a uno de nuestros nobles compañeros deleitarse con el dulce jugo de una fruta permitida, nos queda claro que gobernar una manada requiere el mismo tacto que liderar una competencia Ecuestre: conocer las debilidades y los temperamentos de cada uno. Por ello, antes de que el invierno congele nuestras pistas, este autor se despide dejando una interrogante flotando en el aire del Establo Talanquén: En el gran banquete de tu vida cotidiana, ¿estás alimentando tus relaciones con el respeto que merecen sus diferencias, o pretendes que todos se conformen con la misma manzana verde?

El cuidado ético comienza en el pesebre

Conocer la etología y la nutrición de nuestros caballos es fundamental para garantizar su bienestar. Descubre más sobre el manejo natural y el cuidado consciente que practicamos en Colina.