Alumnas y la instructora Eyleen realizando ejercicios de empatía con los ojos vendados junto a un caballo escuela en el Fundo Talanquén, Colina, durante marzo de 2024.

El Arte de Ver sin Ojos: Secretos de Alta Especialización y Empatía en Talanquén

Es un deleite para este autor volver a dirigirse a su distinguida audiencia en este vibrante mes de marzo de 2024. Mientras el verano se despide del Fundo Talanquén, un aire de profundo conocimiento ha invadido Colina. Del 21 al 25 de este mes, nuestras pistas fueron el escenario de un hito del que toda la alta sociedad ecuestre debería estar hablando: la esperada Segunda Certificación Internacional junto al ilustre Dr. Alejandro Vela (@tequendama_horseconnection). Pero no se equivoquen, queridos lectores, esto no fue una simple repetición de lecciones básicas; ha sido el ascenso hacia un módulo significativamente más avanzado, liderado por las mentes maestras de nuestra casa, Eyleen y Pablo, quienes continúan puliendo su técnica hasta rozar la excelencia.

Sin duda, la postal que ha despertado los susurros más intensos de la semana es aquella donde vemos a nuestras dedicadas alumnas junto a Eyleen, con los ojos firmemente vendados al lado de un noble caballo, simulando la experiencia de una usuaria con ceguera total. Aquellos observadores superficiales que abundan en los grandes clubes podrían asumir, erróneamente, que esto se debe a una falta de usuarios reales en la fundación. ¡Qué ingenuidad! La moraleja que este autor ha descubierto entre bambalinas es mucho más profunda: nuestros especialistas saben perfectamente que la neurodivergencia y la discapacidad física son mundos completamente distintos que jamás deben ser tratados bajo la misma vara.

Vendarse los ojos en la pista no es un juego de simulación; es un acto de humildad intelectual obligatoria para entender cómo el caballo percibe el miedo, la oscuridad y la confianza absoluta de quien no puede ver el entorno. Solo despojándose del sentido de la vista se puede comprender el verdadero peso de la responsabilidad terapéutica. Estamos formando profesionales que no solo guían caballos, sino que son capaces de habitar, aunque sea por unos instantes, la realidad exacta de cada ser humano que busca sanación.

Al ver el rigor y la seriedad con la que se vive la equinoterapia en este rincón de Colina, uno no puede evitar preguntarse qué tan dispuestos están los terapeutas tradicionales a cerrar los ojos para aprender a ver de verdad. Por ello, dejo esta interrogante flotando en el aire antes de que termine el mes: En un mundo tan empeñado en las apariencias visuales, ¿cuántos de nosotros seríamos capaces de confiar nuestra vida entera al susurro de un caballo y la guía de una mano extraña en la más absoluta oscuridad?

Formación ecuestre de nivel internacional

La especialización y la ciencia avalan cada una de nuestras sesiones. Descubre nuestros programas de formación avanzada y certificaciones internacionales en el Fundo Talanquén.